Michael Jordan sigue batiendo marcas. A sus 59 años y ya alejado de las canchas, el 23 volvió a superar un número que parecía imposible: la camiseta más cara de la historia. Se trata de la casaca que Su Majestad usó en el primer juego de las finales de 1998, las últimas que disputó con los Chicago Bulls y en la que consiguió su último anillo. El precio de venta fue de 10.1 millones de dólares, más que cualquier otra indumentaria deportiva en la historia, superando el récord de la usada por Diego Maradona ante Inglaterra en México 86.
Esta histórica camiseta es la que el estadounidense vistió en el primer juego ante los Utah Jazz de John Stockton y Karl Malone, donde anotó 33 puntos pero no pudo evitar la derrota de su equipo. Pese a perder aquel día, los Bulls dieron vuelta esa serie con Jordan como figura, quien ganó su sexto anillo y volvió a ser el MVP de las finales.
Además de lo sucedido durante esa campaña en 1998, el valor de la camiseta creció exponencialmente gracias a que en 2020 se publicó The Last Dance, el documental que mostró escenas inéditas de lo que fue esa increíble temporada y espectaculares momentos de las otras finales de esos Bulls, equipo que marcó una era en la NBA.
La venta de este uniforme superó el precio de la camiseta usada por Diego Maradona en el partido ante Inglaterra en el Mundial 1986, donde sucedió la tan recordada Mano de Dios y el mejor gol de todos los tiempos. El récord del D10S argentino había sido establecido en mayo pasado, cuando un coleccionista árabe la compró a cambio de 9.3 millones de dólares.
Michael Jordan, considerado por muchos como el mejor basquetbolista de la historia, jugó en los Chicago Bulls por 13 temporadas, en los que llevó a su equipo a ganar seis campeonatos de la NBA (1991, 1992, 1993, 1996, 1997 y 1998), siendo el MVP de las finales en todas ellas.
Tras este último título, el ex deportista se retiró por unos años pero volvió en 2001 y concluyó su carrera jugando dos temporadas para los Washington Wizards. Actualmente, Su Majestad se encuentra retirado y es dueño de los Charlotte Hornets, franquicia de Carolina del Norte, lugar donde se crió.
Fuente Olé






















