Tras el retiro de Novak Djokovic en Roland Garros, ganador este año en el Abierto de Australia, en el torneo de Rotterdam y en el Masters 1000 de Miami, el tenista italiano de 22 años Jannik Sinner será, desde el próximo lunes, el 28° jugador en la cima del ranking de singles masculino de la ATP, el escalafón creado en agosto de 1973. Y nada menos que el primer italiano en conseguirlo.
“Un día especial para mí, por llegar a mi primera semifinal de Roland Garros y alcanzar el número uno del mundo. Estoy agradecido por este momento, algo por lo que hemos trabajado muy duro, pero no termina aquí”, destacó Sinner, de quien nadie imaginaba que sería uno de los mejores tenistas del planeta por sus enormes condiciones para el esquí. Un prodigio para la nieve que terminó por tomar una raqueta.
Ya consagrado como el mejor jugador de la historia de su país, el tenista de 22 años es hijo de padres con origen alemán. Jonnah, su papá chef, y Singladine, su mamá moza, trabajaban en el restaurante del resort Talschlusshutte, en cuyo alrededor podían observarse sólo montañas. Nada más que montañas.
Por eso los primeros contactos del pequeño Jannik en el deporte fueron, con toda la lógica, en el esquí. Sinner alcanzó un nivel tan destacado que hasta llegó a ser uno de los mejores esquiadores italianos de su categoría y hasta se consagró dos veces campeón nacional.
Al mismo tiempo se acercó al tenis por el impulso y la cercanía de su padre: con sólo 13 años se mudó a Bordighera, en la Riviera italiana, para entrar en el Piatti Tennis Center. En ese sitio Ricardo Piatti, el prestigioso entrenador que trabajara con el croata Ivan Ljubicic y hasta con el propio Djokovic antes de su explosión internacional, advirtió que el italiano tenía condiciones para llegar bien lejos.
El ojo clínico y el olfato del formador no fallaron. Ni mucho menos. Con apenas 16 años Sinner ya se hizo profesional. En 2018 ganó sus primeros tres Challengers y en 2019 llegó la irrupción definitiva: rompió la línea del top 100, fue invitado como jugador local al Next Gen Finals de Milán –el Masters sub 21– y se consagró tras derrotar en la final al top 20 australiano Alex de Miñaur.
La elección del tenis no había sido para nada equivocada: “Elegí el tenis porque me gusta jugar. Esquiar consiste en una bajada de un minuto y medio por la colina; si cometés un error todo se termina. En el tenis todavía podés cometer algunos errores y ganar; hay más oportunidades para jugar. En lo físico creo que es mejor para mí. Disfruto mucho del tenis”. Lo disfruta tanto que, desde el lunes próximo, ya no encontrará ningún otro jugador al dirigir su mirada hacia el cielo.






















