El Mercosur y la Unión Europea anunciaron un trascendental acuerdo de libre comercio, tras 25 años de negociaciones. Este pacto, el mayor de su tipo en el mundo, abarca un mercado de 700 millones de consumidores y un Producto Bruto Interno combinado de 21,3 billones de dólares.
El anuncio se realizó en Montevideo con la presencia del presidente argentino Javier Milei y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Durante el anuncio, Von der Leyen destacó que el acuerdo refleja valores comunes y un compromiso conjunto contra la deforestación, alineándose con los acuerdos de París. «Es un mensaje de que las democracias pueden unirse», aseguró la líder europea, subrayando las oportunidades económicas y políticas que este pacto significa para ambas regiones.
A pesar del entusiasmo en la cumbre, el acuerdo enfrenta desafíos, ya que algunos gobiernos europeos, como Francia e Italia, muestran reservas. La ratificación del tratado requerirá la aprobación de al menos 15 países de la UE, además del visto bueno del Parlamento Europeo. En el Mercosur, cada país ratificará el acuerdo por separado.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió el acuerdo como «una victoria para Europa», destacando su potencial para generar empleo y prosperidad compartida. Por su parte, el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, lo calificó de «oportunidad» en un mundo convulsionado.
Las cinco claves del acuerdo UE-Mercosur
Las negociaciones empezaron en 1999 y el tratado busca eliminar la mayoría de los aranceles entre ambas zonas, creando un espacio de más de 700 millones de consumidores.
Si se adoptara, permitiría que Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay exportaran a Europa carne, azúcar, arroz o miel. La UE exportaría por su parte vehículos, maquinaria o productos farmacéuticos. El acuerdo prevé cuotas de exportación de 99.000 toneladas de carne vacuna y la supresión de todos los derechos de aduana sobre 60.000 toneladas de carne importada del Mercosur.
Tras un acuerdo “político” alcanzado en 2019, la oposición de varios países bloqueó su adopción definitiva. La expectativa es que este viernes se cierre el acuerdo técnico.
Francia se opone al acuerdo para proteger su agricultura y presiona para que el tratado incluya las disposiciones del Acuerdo de París sobre el clima y que los compromisos adquiridos en materia climática sean vinculantes. Intenta además alinear desde hace semanas a varios países europeos para constituir una “minoría de bloqueo”.
Si se firma un acuerdo, la Comisión Europea deberá obtener su ratificación con la aprobación de al menos 15 Estados miembros que representen un 65% de la población del bloque y una mayoría en el Parlamento Europeo.






















