Boca cerró el 2025 con una definición clave de cara a la próxima temporada: Juan Román Riquelme decidió que Claudio “el Sifón” Úbeda será el entrenador que conduzca al equipo en la Copa Libertadores 2026, certamen al que el Xeneize volverá tras dos ediciones consecutivas de ausencia.
La confirmación llegó sobre el final del año, luego de semanas de evaluaciones internas y rumores sobre posibles reemplazos. Finalmente, el presidente resolvió sostener al entrenador de 56 años, quien tiene contrato vigente hasta junio del próximo año y comenzará la pretemporada este viernes 2 de enero en Boca Predio junto al plantel profesional.
La decisión no fue inmediata ni sencilla. Úbeda había quedado en el centro de las críticas tras la eliminación frente a Racing en la Bombonera, especialmente por decisiones tácticas que generaron fuerte debate puertas adentro y entre los hinchas. Ese contexto llevó a la dirigencia a tomarse tiempo antes de confirmar su continuidad.
Durante ese lapso surgieron nombres de peso como posibles alternativas. Eduardo Domínguez fue el que más consenso generó por su perfil ganador y su relación familiar con Carlos Bianchi, aunque su continuidad en Estudiantes terminó diluyendo esa posibilidad. También apareció, una vez más, Antonio Mohamed, quien expresó públicamente su deseo de dirigir a Boca, aunque aclaró que nadie del club lo contactó y que mantiene contrato con Toluca.
Más allá de esos sondeos, Riquelme optó por la continuidad. La elección de Úbeda se apoya en varios factores: el conocimiento mutuo entre el DT y la actual conducción, la valoración positiva de su trabajo cotidiano y, especialmente, el respaldo que mantiene dentro del plantel. Según el entorno del club, los jugadores lo respetan y se sienten identificados con su conducción.
Úbeda llegó a Boca como parte del cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo, en lo que fue la tercera etapa del histórico entrenador en el club. Tras el fallecimiento de Russo, Riquelme tomó una de sus decisiones más sensibles como presidente y resolvió respetar el contrato del cuerpo técnico, dejando al Sifón al frente del equipo.
Desde ese momento, el balance deportivo fue irregular, pero con puntos destacados. Boca no logró consagrarse campeón y prolongó la sequía de títulos, aunque el entrenador consiguió ordenar el equipo, establecer una base titular reconocible y recuperar el nivel de futbolistas importantes como Exequiel Zeballos y Milton Delgado. Además, el Xeneize se dio el gusto de vencer a River en la Bombonera y logró la clasificación a la Libertadores a través de la tabla anual.
En números, el ciclo de Úbeda al frente del primer equipo dejó un registro de diez partidos, con siete victorias y tres derrotas. Ese recorrido, sumado a la estabilidad institucional que busca la dirigencia, terminó inclinando la balanza a su favor.
De esta manera, Boca comienza a delinear su estructura para el 2026, con Riquelme al mando del proyecto, referentes como Leandro Paredes y Edinson Cavani dentro del plantel y Claudio Úbeda confirmado como el entrenador que asumirá el gran desafío: volver a ser protagonista en la Copa Libertadores.
Olé






















