Tres traguitos en ayunas para ahuyentar los males, dice la tradición que se respeta en nuestra zona. El antropólogo y licenciado en Lengua y Cultura Guaraní Omar Cibils, contó que detrás de esa costumbre conviven la medicina tradicional, la historia y el encuentro entre dos culturas.
“Hay una tradición, aunque no está científicamente probada, que sostiene que en agosto comienza una renovación de la sangre en los animales de sangre caliente. También se lo asocia con la época de las pestes, de las enfermedades y de los cambios estacionales”, dijo. En ese contexto aparece la ruda, una planta a la que históricamente se le atribuyeron propiedades medicinales.
“La ruda es un gran depurativo sanguíneo. También tiene propiedades bactericidas y, en algunos casos, antibióticas. Por eso terminó asociándose con este momento del año”, señaló.
Aunque hoy resulte inseparable del calendario del noreste argentino y Paraguay, la caña con ruda no tiene un origen exclusivamente guaraní.
Cibils recordó que tanto la caña como la ruda llegaron a América con la conquista española.
“La caña empezó a cultivarse en América a partir del siglo XVI y la ruda tampoco es originaria de este continente. Lo interesante es cómo los pueblos guaraníes incorporaron esos elementos a sus propios conocimientos sobre plantas medicinales”.
Según el especialista, fue durante la época de las reducciones jesuíticas cuando comenzó ese proceso de apropiación cultural.
“Los guaraníes ya utilizaban plantas con fines medicinales. Lo que hicieron fue incorporar la caña con ruda, que para los españoles era casi un santo remedio, a sus propias prácticas de cuidado de la salud”.
Para Cibils, la vigencia de la caña con ruda demuestra la fortaleza de una tradición compartida en una amplia región cultural.
“Lo llamativo es que esta costumbre se encuentra en todo el territorio guaraní. Es parte de un patrimonio cultural que fue pasando de generación en generación mucho antes de que existieran las fronteras actuales”.
Y aclaró que, aunque el 1 de agosto coincide con el Día de la Pachamama, ambas celebraciones tienen orígenes distintos.
“La ofrenda a la Pachamama se hace con chicha de maíz. La caña con ruda pertenece a otra tradición, vinculada al encuentro entre la cultura guaraní y la colonización española”.
Cada año, cuando agosto comienza, el ritual vuelve a repetirse. Cambian las recetas, cambian las generaciones y cambian las formas de prepararla. Lo que permanece es una costumbre que sigue ocupando un lugar en la memoria y en la identidad cultural del territorio guaraní.
Fuente ET






















