Científicos argentinos lanzaron el primer sistema latinoamericano de monitoreo de reingresos atmosféricos y basura espacial. La herramienta fue desarrollada por el Centro Interdisciplinario de Estudios Espaciales (CIEE), dependiente de las Facultades de Ingeniería y Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, y apunta a detectar, seguir y analizar objetos que vuelven a entrar en la atmósfera terrestre.
El Proyecto MIRA (www.ciee-mira.com.ar/), Monitoreo de Impactos y Reingresos Atmosféricos, combina datos orbitales, modelado técnico, ciencia de datos y análisis normativo, con el objetivo de convertir información fragmentada en alertas tempranas, evidencia útil y herramientas para gobiernos, operadores espaciales y organismos de protección civil.
El lanzamiento del sitio llega en un contexto de crecimiento acelerado de la actividad espacial. Según datos procesados por el CIEE sobre la base de Space-Track, en los últimos cinco años reingresaron sobre América Latina más objetos espaciales que en los quince años previos combinados.
En Argentina, casos recientes en Viedma, Río Negro; Puerto Tirol, Chaco; y Armstrong, Santa Fe, aceleraron la discusión del tema y reforzaron la necesidad de contar con herramientas propias para identificar estos objetos, seguir su trayectoria y preparar respuestas ante posibles caídas.
Para Juan Cruz González Allonca, Director General del Proyecto MIRA y del CIEE, esos episodios muestran que el fenómeno ya dejó de ser una discusión limitada al sector aeroespacial: “La basura espacial no es más una preocupación abstracta: ya es un problema territorial concreto. Con MIRA, América Latina pasa de observar el fenómeno a anticiparlo y mitigarlo”, explicó a TN Tecno.
El origen de MIRA: medir antes de construir una plataforma
González Allonca contó que la iniciativa nació dentro del CIEE al detectar un crecimiento de eventos sobre el continente y una falta de registros integrados. La información aparecía repartida entre reportes técnicos, bases abiertas y publicaciones periodísticas, sin una lectura pensada desde los países latinoamericanos.
Según el investigador, esa brecha explica la creación del sistema: “El problema concreto es la escasez de información sistematizada sobre la basura espacial y los reingresos atmosféricos. América Latina carece de información propia de monitoreo y de marcos normativos consolidados para gestionar esos riesgos. Dependemos de datos producidos en otras latitudes, que no están pensados desde la perspectiva de nuestro territorio. MIRA responde a esa brecha aportando capacidad técnica, evidencia y propuestas de política pública desde la universidad pública argentina”.
El punto de partida fue ordenar las fuentes disponibles. El director general precisó cómo comenzó el trabajo: “El primer paso concreto fue reunir y depurar datos. Antes de pensar en plataformas o estructuras formales, necesitábamos saber si el problema era cuantificable”.
A partir de ese proceso, el equipo cruzó catálogos como Space-Track, DISCOS de la Agencia Espacial Europea y la NASA Orbital Debris Program Office.
El paso siguiente fue convertir registros técnicos en una herramienta comprensible para la toma de decisiones. González Allonca lo describió como el núcleo del desarrollo: “Fue el corazón del trabajo. La información existía, pero en formatos diversos, elementos orbitales crudos, catálogos con criterios distintos, fuentes que no dialogaban entre sí”.
Según detalló, el proceso se organizó en tres instancias: integrar fuentes oficiales en una base propia, aplicar modelado de trayectorias para darles valor territorial y diseñar una forma clara de comunicar resultados.
Así es la plataforma MIRA
El sitio de MIRA reúne siete componentes: un monitor en tiempo real, un tablero con mapa latinoamericano y alertas de reentrada, una guía didáctica de 27 preguntas, el análisis del marco normativo, el Reporte Trimestral de Sostenibilidad Espacial, una red regional en desarrollo y secciones institucionales.
“El Monitor permite visualizar en tiempo real los objetos en órbita; el Tablero de Datos ofrece el mapa de reingresos sobre América Latina, series temporales, distribución por tipo de objeto y país de origen, y alertas de reentrada proyectada; la sección de Marco Normativo analiza la regulación internacional y regional; y el Reporte Trimestral de Sostenibilidad Espacial consolida los casos y análisis de cada período”, explicó González Allonca.
Rubén Pesoa, director del Proyecto MIRA, sintetizó la función operativa de la plataforma: “Trabajamos para convertir información dispersa, muchas veces inaccesible o fragmentada, en alertas tempranas, evidencia útil y capacidad real de toma de decisiones para gobiernos, operadores y organismos de protección civil”.
Por qué hacía falta una mirada latinoamericana
Para González Allonca, la clave de MIRA está en cambiar la posición de la región frente a estos episodios. La plataforma busca que los países de América Latina cuenten con análisis propio, criterios técnicos y una lectura jurídica antes de actuar ante una eventual caída: “Los catálogos globales existen, pero responden a las prioridades de quienes los producen. Nadie estaba mirando sistemáticamente qué cae, con qué frecuencia, de qué países proviene y qué implicancias jurídicas tiene para nuestros Estados”, señaló.
Cuándo una pieza puede llegar al suelo
La mayoría de los objetos pequeños se desintegra durante la entrada a la atmósfera. González Allonca explicó que un caso requiere atención cuando se combinan tres condiciones: trayectoria no controlada, gran masa y materiales capaces de soportar la reentrada.
El director del proyecto mencionó etapas de cohetes, satélites grandes, tanques de titanio, metales pesados y componentes de material compuesto. Esas partes pueden alcanzar la superficie completas o en fragmentos de tamaño considerable.
Sobre el riesgo para las personas, el especialista pidió evitar lecturas alarmistas y enfocarse en el seguimiento: “Aun en esos casos, la probabilidad de daño a personas es baja, pero no es nula, y crece con la cantidad de reingresos. Por eso la respuesta correcta no es el alarmismo, sino el monitoreo, saber qué viene, estimar dónde, comunicar la incertidumbre con honestidad y tener protocolos para cuando algo efectivamente cae”.
La dimensión del problema cambió en la última década. El responsable de MIRA indicó que la cantidad de satélites se multiplicó por nueve, que existen más de 1,2 millones de fragmentos de entre 1 y 10 centímetros alrededor de la Tierra y que la masa total de residuos espaciales supera las 16.200 toneladas. También señaló que los hallazgos de 2025 en Chaco y Santa Fe reforzaron la necesidad de una herramienta de este tipo.
El proyecto se armó dentro de la universidad pública con docentes, investigadores y estudiantes. Además de González Allonca, a cargo de la dirección general, Rubén Pesoa ocupó la dirección del proyecto, Ana Laura Cozzarin trabajó en investigacióne y Franco Agatiello, Jeremías Tapia Troncoso y Emanuel Acosta participaron en desarrollo.
González Allonca también destacó los apoyos institucionales de la UNLP, del decano de la Facultad de Ingeniería, Marcos Actis, y de Valeria Moreno y Carola Bianco, decana y vicedecana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. A esa estructura se sumó el Centro de Identificación Aeroespacial de la Fuerza Aérea Argentina, con experiencia en el seguimiento de estos fenómenos.
Fuente TN






















