Cada 28 de junio se conmemora el Día Mundial del Árbol, una jornada dedicada a reconocer el papel fundamental que cumplen los árboles en la vida del planeta. Esta efeméride llama a valorar su aporte al equilibrio ecológico, la regulación climática y la provisión de recursos esenciales para la humanidad y la biodiversidad. Presentes en todos los continentes, excepto en la Antártida, estas plantas sostienen ecosistemas, capturan carbono y ofrecen refugio a innumerables especies, además de contribuir a la calidad del aire, el agua y el suelo.
Entre los millones de ejemplares que pueblan la Tierra, destaca un coloso: el árbol más alto del mundo. Este título corresponde a Hyperion, una secuoya roja ubicada en los bosques costeros del norte de California.
Su imponente altura y longevidad la convierten en un emblema de la riqueza natural y en un recordatorio de la necesidad de conservar los grandes bosques antiguos frente a las múltiples amenazas que los acechan.
Según el Guinness World Records, el árbol más alto actualmente registrado es Hyperion, una secuoya roja (Sequoia sempervirens) que alcanza los 116,07 metros.
Su descubrimiento ocurrió en 2006 por los naturalistas Chris Atkins y Michael Taylor, aunque la última medición oficial se realizó en 2019.
El diámetro de su tronco llega a casi cinco metros, y su peso, considerando solo la madera por encima del nivel del suelo y sin agua, ronda las 209 toneladas. Además, su copa ostenta otro récord: la más profunda del mundo, con 90,9 metros desde la cima hasta donde inicia el follaje.
Su ubicación exacta permanece en secreto, en un intento por protegerlo de los daños derivados del turismo y la actividad humana. Solo un reducido grupo debiólogos y guardabosquesconoce el sitio preciso, lo que evidencia el riesgo que enfrenta este tipo de ejemplar. Su edad estimada oscila entre 600 y 800 años, aunque otros informes mencionan que puede superar el milenio.
En Sudamérica, el récord lo ostenta el angelim vermelho (Dinizia excelsa) de la Reserva Natural del Río Iratapuru, en Brasil, que llega a los 88.5 metros y casi 10 de diámetro. Este ejemplar, además de ser un emblema de la Amazonía, cumple una función clave en el almacenamiento de carbono y el equilibrio ecológico de la región.
Fuente Infobae






















