Ante la aparición de ejemplares de caracol gigante africano en Posadas, la Municipalidad realizará monitoreos en la Chacra 14 y Villa Poujade. Advierten que la especie es voraz, daña cultivos y puede transmitir parásitos peligrosos, por lo que instan a no manipularlos sin guantes ni protección.
La Municipalidad de Posadas, a través de la Dirección de Epidemiología y Control de Vectores, puso en marcha un plan de acción para abordar la problemática del caracol gigante africano (Lissachatina fulica), una especie exótica invasora que genera preocupación tanto por su impacto en la biodiversidad como por los riesgos potenciales para la salud humana. En este marco, se anunció una jornada de capacitación abierta para mañana a las 9 horas, en el quinto piso del edificio municipal y el inicio de relevamientos territoriales en la Chacra 14 y Villa Poujade de la capital misionera.
Fabricio Tejerina, integrante del área de Epidemiología municipal, explicó la magnitud de esta amenaza biológica que ya registró antecedentes en la provincia. El especialista señaló que estos ejemplares superan ampliamente en tamaño a las especies locales y poseen una capacidad reproductiva y de adaptación que los vuelve sumamente peligrosos para el ecosistema regional.
Un invasor voraz y sin predadores
El origen de esta plaga en la región se remonta a proyectos productivos fallidos en el país vecino. Según relató Tejerina: “Estos caracoles normalmente pueden medir de 10 a 20 centímetros, pero pueden llegar hasta 30 centímetros, por eso se lo llama así caracoles gigantes. Son bastante más grandes que los caracoles nativos que tenemos acá. Y es un problema bastante grave que comenzó en Brasil. En Brasil habían traído estos caracoles por una cuestión de un proyecto productivo. Al final se liberaron, se escaparon seguramente accidentalmente y vienen avanzando en diferentes lugares. Son caracoles exóticos, no tienen un predador natural y es un caracol muy voraz. Come todos los cultivos, por eso es un problema en el campo y en la ciudad también es un problema porque daña la flora que tenemos y además desplaza los caracoles nativos”.
La expansión de la especie no se limita solo a Misiones, sino que ya se detectó su presencia en otras provincias argentinas como Tucumán. La facilidad con la que se transportan de forma pasiva, a menudo ocultos en macetas o abono, facilita su colonización en nuevos territorios urbanos.
Más allá del daño ambiental, el caracol gigante africano representa un riesgo epidemiológico. La principal advertencia de las autoridades consiste en evitar el contacto directo con el animal o su rastro. “No manipularlo directamente. Primero identificarlo, que sea un caracol africano, porque cuando son chicos son más difíciles de diferenciarlos. Cuando crecen, son adultos, es bastante típico el caracol africano, se lo reconoce bastante fácil. Si está seguro que es, tiene que manipularlo, no con las manos, sino con guantes, con una bolsa, meterlo en un balde y ponerle sal. De esa manera, los matamos a los caracoles”, detalló el experto.
Fuente Mol






















