EEUU concretó la primera venta de petróleo de Venezuela y desde la Casa Blanca presentaron la operación como un “acuerdo energético histórico”. Además, aseguraron que petroleras se encuentran listas para invertir en el país, durante la presidencia interina de Delcy Rodríguez.
Tras la transacción, fuentes de Washington sostuvieron que el equipo de Trump mantiene conversaciones con compañías petroleras “listas y dispuestas” para realizar inversiones “sin precedentes” para recuperar la infraestructura petrolera venezolana.
Los ingresos de esta primera tanda fueron depositados en cuentas bancarias bajo control del gobierno estadounidense, incluida una cuenta principal en Qatar.
Este país fue escogido como sede “neutral” para canalizar los fondos con supervisión de Washington y reducir el riesgo de que terceros intenten embargarlos o bloquearlos, añadieron funcionarios en cita a ANSA.
En ese marco, la portavoz Taylor Rogers enmarcó el entendimiento dentro de la estrategia de seguridad regional del gobierno, con el argumento de “proteger” al hemisferio occidental del accionar de narcotraficantes, redes criminales y adversarios extranjeros.
Además, afirmó que se trata de “un acuerdo energético histórico con Venezuela que beneficiará a los pueblos estadounidense y venezolano”.
La ingeniería financiera se vincula con la necesidad de operar en un terreno legal complejo: Venezuela continúa afectada por sanciones y restricciones que dificultan transacciones internacionales y exponen a eventuales acciones judiciales o reclamos de acreedores.
Apenas días después del secuestro de Nicolás Maduro y del anuncio de Donald Trump sobre la importación de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo provenientes de Venezuela, la empresa estatal PDVSA confirmó que negocia con Estados Unidos la venta de crudo.






















