El papa León XIV arribó a Uruguay este viernes para dar comienzo a la gira latinoamericana que también lo llevará a Argentina y Perú. El Pontífice estadounidense será el segundo papa que visite el país más laico del continente, 38 años después del último viaje de Juan Pablo II.
El tumor pulmonar que padeció pocas semanas antes del viaje despertó preocupación en la Iglesia Católica uruguaya, que incluso evaluó la posibilidad de aplazar la visita hasta después de enero. Finalmente, celebró que no fueran necesarios cambios en la agenda.
Tras una reunión privada con el presidente uruguayo Yamandú Orsi y otras autoridades, León XIV recibió la llave de la ciudad en el Cabildo de Montevideo, uno de los edificios emblemáticos de la historia y arquitectura de Uruguay.
Este edificio fue escenario de importantes marcos históricos que han moldeado los orígenes políticos y administrativos del país: fue aquí donde se juró, en 1830, la primera Constitución de Uruguay. Posteriormente, funcionó como sede de las Cámaras de Senadores y Diputados hasta 1925. Desde 1958 funciona como Museo y Archivo Histórico Municipal.
Enseguida, el Santo Padre se dirigió a la Catedral Metropolitana, a pocos metros de distancia, para realizar las Vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas. En las afueras del templo, una pequeña multitud que incluía decenas de niños vestidos de monjas, sacerdotes y santos aguardaban su llegada.
“Papa León, Uruguay está con vos”, clamaban al unísono.
Al salir del aeropuerto el papa León XIV fue saludado por multitudes entusiastas que se alineaban en las aceras ondeando banderas de Uruguay y del Vaticano y sosteniendo carteles. Con la ventanilla del vehículo todoterreno abierta, el papa se mostró encantado ante la cálida bienvenida y sonreía y saludaba desde el interior del vehículo negro.






















