Colossal Laboratories & Biosciences, una empresa creada este mismo año en Estados Unidos, con la participación de un destacado genetista formado en la Universidad de Harvard, ha reabierto esta semana una polémica ético-científica que se arrastra desde hace años: la “resurrección” de especies.
Los responsables de esta iniciativa aseguran que disponen de conocimientos y tecnología genética (a través de la moderna ingeniería CRISPR) suficientes para poner en marcha el proyecto. También indican que han recogido muestras de ADN de los mamuts lanudos (de ejemplares congelados durante siglos en el permafrost) y que esperan poder cruzar este material con el de elefantes asiáticos vivos.
Además, los responsables de Colossal aseguran que han captado 15 millones de dólares de inversores privados para iniciar los trabajos y que esperan incrementar esta cifra rápidamente.
La página de Colossal en internet, en cambio, no hace ninguna mención (o por lo menos, ninguna mención fácilmente accesible) a las consideraciones éticas sobre la creación de nuevas especies animales, ni sobre los controles de impacto ambiental exigibles a una propuesta de esta envergadura -en el caso de que algún día sea haga realidad.
“Colossal lanzará un modelo práctico de desextinción y será la primera compañía en aplicar técnicas avanzadas de modificación genética para reintegrar al mamut lanudo en la tundra ártica”, dijo la compañía en un comunicado.
Como no podía ser de otra manera, la aparente confianza de la empresa en su propio proyecto no tiene límites.
“Traer de vuelta al mamut lanudo no es solo una teoría. Es una ciencia que ha sido desarrollada y dominada por el profesor George Church y su laboratorio. Con una compatibilidad genética del 99,6% en el elefante asiático, ADN de mamut intacto e ingeniería genética moderna, la tarea está en marcha”, destaca la empresa, inmersa como está en ganar prestigio y nuevos inversores.
Fuente La Vanguardia






















