El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atraviesa las horas previas a su primera presentación de informe de gestión ante la Cámara de Diputados de la Nación Argentina con una mezcla de cansancio y expectativa. La sesión, prevista para este miércoles a las 10.30, será un momento clave para el funcionario, quien quedó en el centro de la escena tras recientes revelaciones mediáticas y judiciales.
Aunque la exposición ya estaba fijada en el calendario desde hace meses y no podía ser cancelada por su carácter constitucional, el contexto actual le imprime un peso adicional. Será la primera vez que Adorni enfrente el escrutinio público desde su última conferencia en la Casa Rosada, realizada un mes atrás.
El propio funcionario reconoció el desgaste de las últimas semanas, aunque minimizó la presión por la sesión. “Estoy cansado, pero no tengo nervios. Va a estar bueno lo de Diputados”, expresó en privado.
Como parte de los preparativos, la Jefatura de Gabinete envió este martes un documento con más de 2.100 respuestas a consultas de legisladores, resultado de un proceso de filtrado de unas 4.800 preguntas originales. El trabajo fue coordinado por equipos técnicos del área en conjunto con distintos ministerios y organismos del Estado.
Según fuentes oficiales, las respuestas se centran exclusivamente en la gestión y evitan abordar la situación judicial o patrimonial del jefe de Gabinete. Esa misma línea se mantendrá durante la sesión. “Vamos a tratar de hablar sobre cuestiones de gestión, solamente. Lo demás se dirá que es un tema judicializado. No va a correr el riesgo de decir algo que después pueda llegar a ser utilizado en su contra”, explicó una fuente del Gobierno.
La dinámica de la sesión estará dividida en tres partes: un discurso inicial de Adorni, un extenso bloque de preguntas y respuestas con legisladores de la oposición, y un cierre a cargo del bloque oficialista de La Libertad Avanza.
De cara a ese escenario, el funcionario ya realizó un ensayo este lunes en el Congreso, bajo un fuerte operativo de seguridad que evitó su exposición pública. Allí practicó durante más de media hora en el recinto y mantuvo una breve reunión con el presidente de la Cámara, Martín Menem, quien tendrá la responsabilidad de conducir una sesión que desde el oficialismo anticipan como “caótica”.
Desde su entorno adelantaron que el discurso tendrá un tono institucional y se extenderá por más de una hora. “Va a ser un discurso institucional de un poco más de una hora. Se va a hacer foco en logros económicos y en la estabilidad macro. También en las reformas que ya se hicieron y en las pendientes”, señalaron.
El oficialismo prevé un fuerte respaldo político durante la exposición. En los palcos estarán presentes el presidente Javier Milei, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la totalidad del gabinete nacional. “Yo no recuerdo haber visto un despliegue así en todas las décadas que llevo en el Congreso”, comentó un trabajador del recinto.
Además, se espera la presencia de militantes en las gradas para reforzar el clima político. Sin embargo, persisten dudas sobre la participación de agrupaciones como “Las Fuerzas del Cielo”, en un contexto de tensiones internas en el oficialismo.
En el plano estratégico, el equipo de Adorni contempla la posibilidad de replicar la llamada “gran Francos”, es decir, retirarse del recinto si considera que recibe agravios por parte de la oposición. Por ese motivo, los bloques más duros, como Unión por la Patria, fueron ubicados al final del esquema de preguntas. “Si se pasan de vivos se quedan sin preguntar”, advirtieron desde el oficialismo.
En paralelo, el jefe de Gabinete mantuvo reuniones en la Casa de Gobierno para coordinar la estrategia legislativa junto a la mesa política. Allí transmitió tranquilidad y acordó encontrarse con el resto del equipo este miércoles para trasladarse juntos hacia el Congreso.
En cuanto a su agenda personal, Adorni optó por reducir la actividad en las horas previas. Este martes participó en El Talar de la quema de una incautación de drogas junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y luego canceló compromisos para concentrarse en la preparación final.
Incluso dejó en suspenso su posible asistencia a una actividad oficial en la que el presidente Milei podría aterrizar en el portaaviones estadounidense USS Nimitz. Según trascendió, la idea le genera incomodidad: el propio funcionario admitió que lo “estresa” pensar en un aterrizaje de esas características.
Con este escenario, el Gobierno se prepara para una jornada legislativa clave, en la que Adorni buscará consolidar su rol político en medio de un clima de fuerte expectativa y tensión.
Fuente Mol






















